Procesos rigurosos, repetibles y documentados para asegurar la máxima calidad del software corporativo.
En Alan Sandbox aplicamos un enfoque metódico basado en las mejores prácticas de la ingeniería de software y los lineamientos del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM). Nuestra metodología divide el proceso de validación en fases estructuradas que garantizan una cobertura integral sin dejar aspectos críticos al azar.
Cada proyecto inicia con un análisis profundo de la arquitectura de la solución, definiendo los escenarios de prueba representativos, los umbrales de latencia aceptables y los requerimientos de aislamiento de red. Esta planificación previa evita la ejecución de pruebas desarticuladas y orienta el esfuerzo hacia los puntos de mayor riesgo técnico.
Al finalizar los ciclos de ensayo, entregamos dictámenes formales de calidad con gráficos de percentiles de desempeño, trazas de errores identificadas y recomendaciones concretas de optimización a nivel de código, bases de datos e infraestructura.
Registro de evidencias técnicas y trazabilidad completa de cada ciclo de ejecución.
Mapeo de microservicios, bases de datos y colas requeridas. Definición de cuotas de cómputo y aislamiento de red en plantillas declarativas de infraestructura.
Generación de datos sintéticos representativos bajo cumplimiento estricto de la Ley 25.326. Garantía de que ninguna información personal real ingrese al entorno.
Disparo sincronizado de pruebas unitarias, de integración, carga concurrente y regresión funcional con recolección de métricas en tiempo real.
Consolidación de resultados en informes ejecutivos y técnicos detallados que sustentan la decisión de paso a producción ante comités de cambio corporativos.